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El pueblo español con más negocios online

19 enero 2016

Lo virtual ha venido a salvar a pueblos como Castelserás, que hubiesen acabado desiertos de no ser por Internet.

Dicen que cuando el hambre aprieta, se despiertan los sentidos. Por eso, cuando se vive en un lugar remoto, sin prácticamente nada alrededor, hay que buscarse las vueltas para ganarse la vida. Eso sucede en Castelserás, un municipio turolense del Bajo Aragón de unos 800 habitantes. No hay estación de tren (la hubo, como testimonia un antiguo muro del edificio que aún se mantiene en pie) ni de autobuses. Y solo dos tiendas físicas: una mercería y otra de alimentación. Nada novedoso, pues sucede en muchos pueblos de España. Pero si se contabilizan los negocios on line del municipio se necesitan más de dos manos.

De allí es, por ejemplo, Ricardo Lop, el vendedor de cuchillos más exitoso de la Red gracias a su página Aceros de Hispania y el que sin duda ha sido, según reconocen otros emprendedores on line del pueblo, el germen de esta fiebre por los negocios virtuales. A Ricardo, que únicamente cuenta con la EGB, no le hizo falta ningún máster ni curso especializado para entender que de puertas para afuera de su almacén todo era mercado: lo mismo daba vender a Cuenca que a Madagascar.

Fue el primero en crear un negocio on line en el pueblo, corría el año 1999. Sus padres, agricultores y panaderos, montaron un negocio cuando el número de hijos no paraba de crecer y había que alimentarles. De ahí cree Ricardo que le viene el espíritu emprendedor: “Todos los hermanos tenemos un negocio, pero el mío es el más original”, admite. Navajas, cuchillos, espadas de Toledo y demás cachivaches cortantes se anuncian en su web y se apilan en su almacén de las afueras del pueblo que, por no tener, no tiene ni cartel que lo identifique. Tienen 40.000 clientes repartidos por todo el globo terráqueo: Egipto, Taiwán, Japón, Sudáfrica… Ricardo, quien dice no saber cuántas horas trabaja porque no lleva reloj, empezó en Internet apuntándose a un curso sobre el correo electrónico. “Aunque sé que no debiera hacerlo, pero me cuesta desconectar”, confiesa riendo.

Su empresa, que emplea a 9 personas, realizó 9.000 envíos el año pasado, facturando 700.000 euros. ¿Lo que más venden? Cuchillos, navajas, cosas de cocina, látigos y cajas de cerillas, de las impermeables”, confirma. Gran parte de sus proveedores son españoles, aunque se vanagloria de haber vendido navajas suizas a la fábrica Nestlé o espadas a la Ópera de Londres.

No es el único en tener clientes famosos, porque otro negocio del pueblo, una tienda on line de alimentación, le envía aceite al Vaticano, por ejemplo. ¿Cómo es posible que haya tantos negocios on line en este pueblo remoto? “Es cuestión de supervivencia. Cuando no tienes nada alrededor y tienes que vender, no queda otra”, afirma modesto, con el particular acento de la región.

Germen del desarrollo.

Sin embargo, otros emprendedores locales le atribuyen ser el origen de esta efervescencia digital: “Yo me quedé en paro y andaba pensando qué hacer. Todos veíamos que a Ricardo le iba bien con su página web así que, ¿por qué no hacer lo mismo. Nos acabó picando el gusanillo. Yo no tenía ni idea de hostelería cuando empecé, tuve que formarme”, explica José Alberto Anglés, creador de Expo Maquinaria, que suministra maquinaria y mobiliario a hostelería. A diferencia de Ricardo, él no tiene ni almacén ni tienda física: “Tengo los contactos con todos los fabricantes, cuando alguien solicita algo, se lo mandamos directamente desde el fabricante”, aclara. Tiene clientes en toda España, unos 3.500, entre los cuales cita a Fagor, Chupa Chups o Coca-Cola. “Lo que más vendemos es mobiliario de terraza”, comenta. Su empresa emplea a cuatro personas y en 2012 facturaron 900.000 euros.

Si seguimos recorriendo virtualmente las calles de Castelserás encontramos otros emprendedores como Rosabel Aznar, que vende toda clase de productos relacionados con el cáñamo vía Internet (complementos, alimentación, cosmética…), otros que comercializan consumibles de impresoras, de pintura en general, a Isaías Estecha, que anuncia sus reproducciones en piedra artificial y a otros que venden minerales.

Hay empresas para todos los gustos y de lo más variopintas, como la de Juan Carlos Anglés, que se dedica a vender alfalfa a través de la Red y sin necesidad siquiera de página web. “No tengo página web porque supone mucho trabajo y mantenimiento y no tengo tiempo, tengo que cultivar y recoger”, afirma Anglés. Pero no tenerla no quiere decir que no conozca el entorno: “Antes teníamos un único cliente que nos compraba toda la alfalfa, pero un año se jubiló y se nos quedó toda la mercancía en el almacén. Entonces pensé en venderla por la Red. Buscamos los portales de anuncios que mejor estaban posicionados en los buscadores y ahí empezamos a poner anuncios”, comenta. Sus clientes son sobre todo ganaderos y vende la alfalfa por paquetes, balas en distintos tamaños. “Una vez vendimos a Galicia, pero no vendemos muy lejos porque como ocupa tanto, cuesta más el transporte que la mercancía”.

Fuente: www.tiempodehoy.com